Hablemos
Publicar algo, volver a escribirle a un interesado, armar el informe del lunes, explicar otra vez un procedimiento. Medimos cuántas horas se van ahí y construimos lo que hace falta para que esas tareas salgan solas. Antes de que salga algo, lo revisa una persona.
Contame qué pasa por vos hoy
Lo que tu empresa sabe queda en las reuniones. Publicar lleva un tiempo que nunca aparece, porque siempre hay algo más urgente.
Alguien pidió un presupuesto, se lo mandaste y nadie le volvió a escribir a tiempo.
Si alguien tiene una duda o hace falta un informe que el sistema no saca solo, te lo preguntan a vos.
El sistema hace una parte, la planilla la otra, y alguien pasa los números de un lado al otro todas las semanas.
Entra alguien nuevo o alguien se olvida, y como no está escrito en ningún lado, te toca volver a explicar cómo se hace.
Lo que se acordó quedó en tu cabeza y en algún chat de WhatsApp.
Entre las pymes argentinas que ya usan inteligencia artificial, el 57% no mide qué les cambió (UTDT, Fundar y Observatorio PyME, con apoyo del BID: 402 pymes, fines de 2025).
Casi todas estas tareas son lo mismo: alguien lee algo, lo pasa a otro lado, lo compara y avisa. Hoy eso se hace solo.
Lo que vos y tu equipo ya cuentan en reuniones y videos se convierte en publicaciones con tu forma de hablar. Antes de salir las aprueba una persona, y después se publican solas el día y a la hora que elegiste.
Así lo uso yoDe mis llamadas salen las piezas que publico en Instagram y LinkedIn, y antes de que salgan se chequea que suenen a mí. Para un cliente armamos el circuito que agarra sus videos crudos y los deja como reels listos para que los apruebe.
Cada mañana te llega a quién escribirle y el mensaje ya redactado, y vos decidís si sale. Los recordatorios y seguimientos de rutina salen solos. Las consultas por WhatsApp e Instagram se contestan con la información que cargaste, y cuando preguntan algo que no está ahí, pasan a una persona en vez de inventar.
Así lo uso yoA las nueve me llega un mail con a quién escribirle y qué decirle; lo leo y el mensaje lo mando yo. Mis llamadas de venta se analizan solas y me marcan en qué momento se perdió la venta.
Todas las mañanas, un reporte que mira tus sistemas y te marca solo lo que cambió o lo que no cuadra, así no tenés que entrar a revisar cada cosa.
Así lo uso yoCada mañana tengo un reporte de cada cliente con lo que cambió en su publicidad, sus consultas y sus sitios. Lo leo yo y, si hace falta, le escribo al cliente ese mismo día.
Un aula con videos cortos donde tus clientes o tu equipo encuentran cómo se hace cada cosa, y un solo canal para las consultas técnicas, separado del de ventas.
Así lo hicimosCon un distribuidor de equipos para granjas porcinas armamos un aula de soporte donde cada granja entra con su propio acceso, un único WhatsApp para las consultas y el protocolo técnico para atenderlas.
Cada reunión queda resumida con lo que quedó pendiente, y antes de la siguiente tenés una página con en qué quedaron. Cuando hablamos de plata, los números claros de qué rinde y qué conviene cortar.
Así lo uso yoTengo en un mismo lugar el contexto de cada cliente, así llego a la llamada sabiendo en qué quedamos sin tener que buscarlo.
Hablamos con vos y con cada persona que toca los procesos. Salís con los cinco a diez que más horas se llevan, quién los hace, cuánto tardan y qué conviene construir para cada uno. Y con una política de una página: qué herramientas, qué datos sí y cuáles no, quién revisa.
Por ejemplo, un reporte que te llega a la mañana con lo que cambió, el informe que hoy alguien arma desde el sistema, o un aula con los procedimientos en videos cortos. Cada una se entrega funcionando, con la persona que la usa habiéndola usado delante de nosotros.
Proceso por proceso. El día 90 tenés el informe con el número.
Reunión cada quince días, un vigía que avisa si algo dejó de leer y un proceso nuevo por trimestre.
Dos cosas que hacemos siempre: todo lo que sale hacia afuera lo lee una persona antes. Y si el sistema no pudo leer algo, lo dice en vez de darlo por bueno.
Lo mismo que uso yo para llevar mis negocios: cada reunión resumida sola con sus pendientes, un brief de una página antes de la siguiente y, a fin de mes, el registro de lo que hiciste para facturar. Se instala en tu computadora y lo seguimos un mes.
Me contás qué hiciste ayer que no tendría que haber pasado por vos. Estimamos las horas en la misma llamada y te mando el resumen al cortar.
Dos a tres semanas. Salís con los procesos ordenados por horas y qué conviene construir.
Mes a mes, sin permanencia. Lo construido queda funcionando aunque cortes.

Soy Juan Herrera. Desde 2020 trabajo con dueños de empresas de Argentina, Estados Unidos y Latinoamérica. Desde mayo de 2026 llevo mis dos negocios solo. La inteligencia artificial hace lo repetitivo; decidir qué construir y qué no tocar lo sigo haciendo yo, y eso es lo que llevo a tu empresa.
Escribime por WhatsApp y coordinamos una charla de 20 minutos. Si no veo un problema de horas, te lo digo en esa misma charla y no te vendo nada.
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